No podemos seguir permitiendo que las televisoras decidan el futuro de México. Cada Mujer y Hombre de cualquier edad debe resistirse al embate de la enajenación de una subcultura que no ha aportado al desarrollo de nuestro pueblo y que desgraciadamente comercia con lo más sensible y vulnerable de la patria que son nuestros niños, con sus programas basura y su evasión descarada de impuestos con su tele-ton
Es necesario depertar
No podemos seguir permitiendo que las televisoras decidan el futuro de México. Cada Mujer y Hombre de cualquier edad debe resistirse al embate de la enajenación de una subcultura que no ha aportado al desarrollo de nuestro pueblo y que desgraciadamente comercia con lo más sensible y vulnerable de la patria que son nuestros niños, con sus programas basura y su evasión descarada de impuestos con su tele-ton
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